El mapa de Miera y Pacheco de 1758 y la cartografía temprana del sur de Nuevo México
Resumen
Con frecuencia, el historiador tiende a considerar a los mapas antiguos, y en especial a las grandes cartas geográficas, como curiosidades archivísticas, útiles mucho más en el contexto de la historia de la ciencia que como auténticas fuentes históricas. Ciertamente esta clase de mapas son materiales esenciales cuando se pretende evaluar el estado de los conocimientos geográficos y científicos en general de una época, pero su utilidad no se detiene allí; un estudio pormenorizado de muchos de ellos permite arrancarles una insospechada cantidad de datos e informaciones acerca de la época y lugar en que fueron dibujados. Si se le sabe leer, el mapa es perfectamente capaz, por ejemplo, de proporcionarnos una imagen clara acerca de la manera como los actores sociales entendían y trataban de organizar su propio entorno geográfico, algo que difícilmente podría ser estudiado tan sólo a partir de la documentación escrita. Tal es el caso del plano elaborado en 1758 por Bernardo de Miera y Pacheco, cartógrafo e ingeniero, quien acompañó al gobernador don Francisco Antonio Marín del Valle en una visita por el Nuevo México; esta expedición se llevó a cabo en 1757
Cómo citar
Cramaussel, Chantal. "El mapa de Miera y Pacheco de 1758 y la cartografía temprana del sur de Nuevo México". Estudios de Historia Novohispana, 13, 013 (1993) (1993): 73-92. Edición digital en PDF. Disponible en https://doi.org/10.22201/iih.24486922e.1993.013.3373, Disponible en Repositorio Institucional Históricas-UNAM, http://hdl.handle.net/20.500.12525/5791Consulte el texto completo
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